domingo, 20 de abril de 2014

maloclusiones

La oclusión, o “mordida”, corresponde al alineamiento y contacto que existe entre los dientes superiores y los inferiores. Se la considera normal cuando:
  • Todos los dientes están bien alineados o parejos.
  • Al juntar los dientes, los superiores cubren ligeramente a los inferiores.
  • Al morder, todos los dientes contactan con sus homólogos, es decir, superiores con inferiores.
La oclusión normal se refleja en las características de la cara, que será proporcionada y simétrica, con un perfil armónico, donde los labios se juntan sin esfuerzo.
La maloclusión, por su parte, es una alteración en la posición armónica de los dientes y/o de los huesos maxilares. Algunas características que se pueden encontrar en un niño con maloclusión son:
  • Dientes mal alineados (“dientes chuecos”).
  • Alteración en el perfil (mentón retraído o sobresaliente).
  • Al juntar los dientes, no hay contacto entre los superiores e inferiores.
  • Al juntar los dientes, puede que algunos dientes inferiores sobrepasen a los superiores.
    Además del problema estético, y su efecto en la autoestima y valoración del niño o niña afectado(a), cuando existen maloclusiones también se ve afectada la masticación, el habla y el control de la placa bacteriana.
    Las causas de maloclusión son múltiples y pueden ser:
    • Hereditarias.
    • Congénitas (producidas durante la vida intrauterina, como es el caso del labio leporino con o sin fisura palatina).
    • Adquiridas, ocurren después del nacimiento y son causadas por malos hábitos y/o pérdida prematura de dientes que disminuye el espacio para los dientes permanentes.